Acabamos de enterarnos de la noticia. Hoy es un día triste para toda la gente que ama el arte y el teatro, y aún más para nosotros, la familia del Teatro del Oprimido.
Pese al dolor, aquí estamos y seguimos, porque el mejor homenaje que podemos hacerle a Augusto es continuar, con más fuerza si cabe, el trabajo que él inició.
Murió en la madrugada de este sábado a los 78 años el director de teatro, dramaturgo y ensayista Augusto Boal. Exponente del Teatro de Arena de São Paulo (1956 a 1970) y fundador del Teatro del Oprimido (inspirado en las propuestas del educador Paulo Freire), él sufría de leucemia y estaba ingresado en la CTI del Hospital Samaritano, en Rio de Janeiro. Al final de marzo, todavía tuvo fuerzas para marcar presencia uno una conferencia de la Unesco (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), en París, donde recibió el título de Embajador Mundial del Teatro.
La noticia fue enviada a los amigos por el director Aderbal Freire-Hijo, que lamentó la gran pérdida para el teatro brasileño. El último encuentro de Aderbal con el amigo fue en sala de espera del consultorio del Dr. Flavio Cure Palheiro, médico que vigiló el desarrollo de la enfermedad de Boal.
- La gente siempre dice que los muertos son insustituibles, pero Boal, de hecho, el es. Él es uno de los dioses del archipiélago del teatro, uno de los mitos de nuestra religión. Es una pérdida irreparable – lamentó Aderbal.
Augusto Pinto Boal nació el 16 de marzo de 1931, en Peña, barrio de la zona Norte de Río. Sus técnicas y prácticas se habían difundido por el mundo, especialmente en las tres últimas décadas del siglo XX, siendo largamente empleadas no sólo por aquellos que entienden el teatro como instrumento de emancipación política pero también en las áreas de educación, salud mental y en el sistema carcelario. Sus teorías sobre el teatro son estudiadas en las principales escuelas de teatro del mundo. En el periódico inglés The Guardian, ya se escribió que “Boal reinventó el teatro político y es una figura internacional tan importante cuanto Brecht o Stanislavski”.
-Boal nos representa en Brasil y fuera de él. Hay libros traducidos en francés, holandés, más de veinte lenguas. El Teatro del Oprimido es estudiado en muchos países. Si él falleciese en Francia, la repercusión iba a ser enorme – comenta Aderbal Freire-Hijo.
Al volver de una temporada en Nueva York – donde estudió Ingeniería Química (Columbia University) y dramaturgia (School of Dramatics Arts) y pudo acompañar las montajes del Actor’s Studio, que utlizava el método de interpretación Stanislavski – en 1956, Boal pasa a integrar el Teatro de Arena de São Paulo, que se volvió una de las más importantes compañías de teatro brasileñas. Con su experiencia, incentivó la escenificación de textos brasileños, de autores como Gianfrancesco Guarnieri, lo que libró el grupo de la quiebra, en la década de 50. Esa reanudada del Arena causa una revolución en la cena brasileña, abriendo camino para una dramaturgia nacional de nombres como Oduvaldo Vianna Filho.
La enciclopedia del Itaú Cultural trae un análisis del crítico Yan Michalski, uno de los más importantes del teatro brasileño, sobre Boal:
“Hasta el golpe de 1964, la actuación de Augusto Boal a la frente del Teatro de Arena fue decisiva para forjar el perfil de los más importantes pasos que el teatro brasileño dio en la virada entre las décadas de 1950 y 1960. Una privilegiada combinación entre profundos conocimientos especializados y una visión progresista de la función social del teatro le confirió, en esa fase, una destacada posición de liderazgo. Entre el golpe y a suya salida para el exilio, ese liderazgo se transfirió para el campo de la resistencia contra el albedrío, y fue ejercida con coraje y determinación. En el exilio, reciclando su acción para un terreno intermediario entre teatro y pedagogía, él lanzó tesis y métodos que encontraron significativa receptividad por el mundo además de, e hicieron de él el hombre de teatro brasileño más conocido y respetado fuera de su país”.
Con el cierre del Teatro de Arena, vino el Teatro del Oprimido. Boal decía que “el Teatro del Oprimido es el teatro en el sentido más arcaico del término. Todos los seres humanos son actores – porque actúan – y espectadores – porque observan. Somos todos ‘espect-actores’”. Creada al final de la década de 60, en São Paulo, su técnica utiliza la estética teatral para discutir cuestiones políticas y sociales.
En la década de 70, mientras estuvo exiliado en Lisboa, durante la dictadura militar en Brasil, Boal difundió el método en América Latina y Europa. En la época, Chico Buarque compuso “Mi caro amigo”, como una carta en forma de música, en homenaje al dramaturgo.
En 2008, fue indicado al premio Nobel de la Paz debido al reconocimiento a su trabajo con el Teatro del Oprimido. El día 16 de marzo del mismo año, actores, teatrólogos y militantes de la cultura celebraron por primera vez el Día Mundial del Teatro del Oprimido. La fecha fue elegida por ser la misma de nacimiento de Augusto Boal.